La coordinación ordena el trabajo, no lo reemplaza. Nos ocupamos de armar el calendario de sesiones, revisar el repertorio antes de entrar a la sala y dejar por escrito qué se graba, qué se conserva de las maquetas y en qué orden se mezcla. Esa planificación se hace junto a quien trae el proyecto: artistas independientes, bandas o equipos que necesitan música original para un cortometraje o un podcast.
Cuando el material llega desde otra ciudad, la misma lógica se traslada a las sesiones remotas: intercambio de archivos multipista, devoluciones por etapas y criterios claros para cada ajuste. La comunicación es directa y técnica, sin promesas de disponibilidad permanente ni respuestas inmediatas.